jueves, 5 de mayo de 2016

El Puente Blanco

Por Miguel Maza López


A la antigua entrada a nuestra ciudad, en el actual límite oeste del barrio de La Merced se alza sobre el Rio Amarillo un antiguo y sencillo puente conocido coloquialmente como “Puente Blanco”. 

Fotografía tomada de oyechiapas.com , 4 de abril 2016

Tal vez lo primero de este que llame  la atención a los visitantes es la leyenda: “VIVA LA REPUBLICA MEJICANA” que aparece en la placa en la cara norte a mitad del puente. Tan solo este mensaje y su ortografía nos pueden dar ya una idea de la época del puente.


Volviendo los pasos y la vista al puente se aprecia además de su arquitectura otras placas que nos hablan de su historia. A mitad del puente en la cara sur la fecha de terminación de la obra:



Y sobre los cuatro pilares de sus extremos encontramos las leyendas que conmemoran la destrucción del antiguo Puente Blanco y la edificación del actual:






Y de la lectura de las mismas podremos entender más la historia del mismo.

Encontramos en el libro “Leyendas coletas y de Chiapas”  de  José Francisco Flores Estrada, una referencia extensa a la historia de este puente. Según refiere el autor y los vecinos, existieron antes del actual hasta seis puentes que fueron derrumbados por el antes conocido también como Río de los Caracoles o de los Marinos, en las temporadas de lluvia.

Menciona Flores Estrada que desde la llegada de los españoles fue una preocupación mantener una vía de acceso y salida rápida de la zona habitada de la ciudad por lo que se construyeron puentes de diversos materiales  que más tarde o temprano sucumbieron ante las inundaciones periódicas del valle de Jovel, tras lo que se intentó construir el puente de acceso principal a la ciudad en distintas ubicaciones del Río Amarillo los cuales corrieron con la misma suerte.

Aubry, Andrés. Op. cit.


Aparentemente tras estos intentos, se volvió a intentar la construcción en el sitio original en 1776 (hace doscientos cincuenta años) de otro puente que fué efectivamente conocido como “Puente Blanco” en honor a su constructor José Gregorio Blanco Larrainzar y aunque según la obra a la que nos referimos “este dato no figura en ninguna parte” , podríamos tomar por cierta esta suposición ya que en la placa del extremo sur-poniente se menciona:  “Ya no de Blanco tomara su nombre …Conoscase ahora por el Puente Utrilla que la justicia lo demanda así” poniendo Blanco así con mayúscula; apelativo que sería sustituido por el del gobernador en turno, por lo que el que esto escribe da por cierto que el puente no era conocido como "blanco" por su color, sino "Blanco" por el apellido del constructor a quien más había durado la obra hasta entonces.

El General según unos y teniente según otros Miguel Utrilla Trujillo aparente “vitoreado héroe de la lucha de los mexicanos contra la invasión francesa”, también daría su apellido a edificios, calles y alamedas de esta misma  ciudad  (¿A alguien le suena conocido?).

Con respecto a la construcción en sí, el puente mismo en sus placas nos dice que la obra fue encomendada por Utrilla a un arquitecto de apellido Ruiz; y Flores Estrada menciona que tras trazar los planos Ruiz contrató a un albañil del vecino Barrio de San Ramón de nombre Cornelio que tuvo que edificar la obra, (con entre otros materiales algunos hoy exóticos como clara de huevo y baba de pencas de maguey) en un tiempo record de un año y dos meses para poder inaugurarlo en el cuarto aniversario de la pírrica y célebre victoria del ejército mexicano sobre los franceses en  la “Batalla de Puebla”.

Algo menos conocido del proceso de construcción lo relata María Mercedes Olvera Bustamante  en su obra: ”Chiapas: de la independencia a la revolución” citando (acerca de Utrilla): “En 1864, ocupó el puesto de jefe político del Centro en unas difíciles circunstancias para su ciudad. La situación de San Cristóbal era bastante grave por las destrucciones que habían dejado las repetidas acciones de guerra  que tuvieron sus calles por escenario durante 1863 y en enero de 1864. Ante la escases de mano de obra y de recursos con que pagarla, Utrilla dispuso que se encarcelase a todos los que fueran encontrados ebrios en la calle para destinarlos a los trabajos de desescombro y reconstrucción. Para que quedara claro quiénes eran los destinatarios de su propuesta, señalaba que las autoridades de policía deberían apostarse para hacer esta labor en las entradas de la ciudad, con lo cual se garantizaba que los presos fueran indígenas. De esta manera, aplicaba ya su visión de que había que enmendar a los ebrios al tiempo que se conseguía mano de obra gratuita. Lo más curioso es que una vez concluidas las obras de reconstrucción del Puente Blanco, caído por las inundaciones de aquel año, tuvo a bien hacer partícipes de la alegría a los indígenas que por esta vía habían trabajado de forma gratuita, repartiéndoles copas de aguardiente...”.

O sea, que según esta autora, el Puente Blanco fue elaborado con mano de obra gratuita de indígenas previamente alcoholizados a quienes en castigo por ebrios no se les pagó, pero como compensación por sus buenas artes se les obsequió alcohol del más corriente al feliz término de la obra…  más o menos.

A fin de cuentas, al puente se le asignó oficialmente el nombre de Puente Utrilla, pero sigue siendo llamando por el pueblo Puente Blanco y se menciona que fue conocido también con otros nombre como Puente Chamula, Puente de San Ramón y de María de las Mercedes.

A pesar del crecimiento de la ciudad, el Puente Blanco continúa siendo un tramo de tránsito frecuente para los habitantes de San Cristóbal de las Casas, punto de entrada para todos los visitantes de la Zona Altos y paso obligado para quienes nos visitan con fines turísticos.  Sigue siendo y ha sido punto de entrada en recientes eventos celebres y de recuerdo como la primera visita de un presidente de la república a la ciudad, el ensayo general de la toma de San Cristóbal realizado el 12 de Octubre de 1992, la entrada del EZLN el primero de enero de 1994, las múltiples manifestaciones políticas o de cualquier índole y hasta punto de recorrido en la primera visita de un sumo pontífice; es decir hoy como siempre continúa vigente.

Su estructura a decir de los vecinos del Barrio de la Merced se ha debilitado con el paso del tiempo, lo cual suena razonable al ser una estructura diseñada para ser transitada por carros de mulas y otros cuadrúpedos; y en manifestación reciente el 30 de Marzo de 2016 dieron a conocer “el abandono en que se encuentra por la falta de mantenimiento por parte de las autoridades, presentando ya fisuras y deterioro de los remates de las columnas, ocasionadas por el peso y la velocidad de vehículos que pasan por dicho puente” Solicitando a las autoridades municipales y al INAH se prohíba totalmente la entrada de vehículos turísticos pesados, camiones con materiales para la construcción y vehículos de 2.5 o más toneladas. Así como la colocación de topes reductores de velocidad (esperemos que no sobre el puente en sí), así como la  intervención del INAH para que lleve a cabo un dictamen sobre el estado que guarda actualmente dicho puente y la realización de los trabajos correspondientes de conservación necesarios.

Cartel de la Junta de mejoras del Parque de la Merced


Así pues llegamos hoy al 150 aniversario de nuestro Puente Blanco, obra sencilla, llena de historia y orgullo de San Cristóbal de las Casas… y como dice el comité de regocijo del Barrio de la Merced:

“¡Que viva por siempre nuestro querido Puente Blanco!” 





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Fuentes:

Aubry, Andrés. 1991.  “San Cristóbal de las Casas. Su historia urbana, demográfica y monumental 1528-1990”. Editorial Fray Bartolomé de las Casas, A.C.

Flores Estada, José Francisco. Verano 1998. “Algunas Leyendas Coletas y de Chiapas”.

Martínez, Manuel. 31 de marzo 2016.  “La obra Puente Blanco necesita protección”. Cuarto Poder.

Olivera Bustamante,María Mercedes et. al. 2005. “Chiapas: de la independencia a la revolución”. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social.


Tello Díaz, Carlos. Mayo 2000.  “La rebelión de las Cañadas”  Editorial Cal y Arena.11° Edición.