Por Miguel Maza López
A la antigua entrada a nuestra ciudad, en el actual límite
oeste del barrio de La Merced se alza sobre el Rio Amarillo un antiguo y
sencillo puente conocido coloquialmente como “Puente Blanco”.
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| Fotografía tomada de oyechiapas.com , 4 de abril 2016 |
Tal vez lo primero de este que llame la atención a los visitantes es la leyenda: “VIVA LA REPUBLICA MEJICANA” que aparece en la placa en la cara norte a mitad del puente. Tan solo este mensaje y su ortografía nos pueden dar ya una idea de la época del puente.
Volviendo los pasos y la vista al puente se aprecia además de su arquitectura otras placas que nos hablan de su historia. A mitad del puente en la cara sur la fecha de terminación de la obra:
Y sobre los cuatro pilares de sus extremos encontramos las
leyendas que conmemoran la destrucción del antiguo Puente Blanco y la
edificación del actual:
Y de la lectura de las mismas podremos entender más la
historia del mismo.
Encontramos en el libro “Leyendas coletas y de Chiapas” de
José Francisco Flores Estrada, una referencia extensa a la historia de
este puente. Según refiere el autor y los vecinos, existieron antes del actual
hasta seis puentes que fueron derrumbados por el antes conocido también como
Río de los Caracoles o de los Marinos, en las temporadas de lluvia.
Menciona Flores Estrada que desde la llegada de los
españoles fue una preocupación mantener una vía de acceso y salida rápida de la
zona habitada de la ciudad por lo que se construyeron puentes de diversos
materiales que más tarde o temprano
sucumbieron ante las inundaciones periódicas del valle de Jovel, tras lo que se
intentó construir el puente de acceso principal a la ciudad en distintas
ubicaciones del Río Amarillo los cuales corrieron con la misma suerte.
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| Aubry, Andrés. Op. cit. |
Aparentemente tras estos intentos, se volvió a intentar la
construcción en el sitio original en 1776 (hace doscientos cincuenta años) de
otro puente que fué efectivamente conocido como “Puente Blanco” en honor a su
constructor José Gregorio Blanco Larrainzar y aunque según la obra a la que nos
referimos “este dato no figura en ninguna parte” , podríamos tomar por cierta
esta suposición ya que en la placa del extremo sur-poniente se menciona: “Ya no de Blanco tomara su nombre …Conoscase
ahora por el Puente Utrilla que la justicia lo demanda así” poniendo Blanco así
con mayúscula; apelativo que sería sustituido por el del gobernador en
turno, por lo que el que esto escribe da por cierto que el puente no era conocido como "blanco" por su color, sino "Blanco" por el apellido del constructor a quien más había durado la obra hasta entonces.
El General según unos y teniente según otros Miguel Utrilla Trujillo aparente “vitoreado héroe de la lucha de los mexicanos contra la invasión francesa”, también daría su apellido a edificios, calles y alamedas de esta misma ciudad (¿A alguien le suena conocido?).
El General según unos y teniente según otros Miguel Utrilla Trujillo aparente “vitoreado héroe de la lucha de los mexicanos contra la invasión francesa”, también daría su apellido a edificios, calles y alamedas de esta misma ciudad (¿A alguien le suena conocido?).
Con respecto a la construcción en sí, el puente mismo en sus
placas nos dice que la obra fue encomendada por Utrilla a un arquitecto de
apellido Ruiz; y Flores Estrada menciona que tras trazar los planos Ruiz
contrató a un albañil del vecino Barrio de San Ramón de nombre Cornelio que
tuvo que edificar la obra, (con entre otros materiales algunos hoy exóticos
como clara de huevo y baba de pencas de maguey) en un tiempo record de un año y
dos meses para poder inaugurarlo en el cuarto aniversario de la pírrica y
célebre victoria del ejército mexicano sobre los franceses en la “Batalla de Puebla”.
Algo menos conocido del proceso de construcción lo relata
María Mercedes Olvera Bustamante en su
obra: ”Chiapas: de la independencia a la revolución” citando (acerca de
Utrilla): “En 1864, ocupó el puesto de jefe político del Centro en unas
difíciles circunstancias para su ciudad. La situación de San Cristóbal era
bastante grave por las destrucciones que habían dejado las repetidas acciones
de guerra que tuvieron sus calles por
escenario durante 1863 y en enero de 1864. Ante la escases de mano de obra y de
recursos con que pagarla, Utrilla dispuso que se encarcelase a todos los que
fueran encontrados ebrios en la calle para destinarlos a los trabajos de
desescombro y reconstrucción. Para que quedara claro quiénes eran los
destinatarios de su propuesta, señalaba que las autoridades de policía deberían
apostarse para hacer esta labor en las entradas de la ciudad, con lo cual se
garantizaba que los presos fueran indígenas. De esta manera, aplicaba ya su visión
de que había que enmendar a los ebrios al tiempo que se conseguía mano de obra
gratuita. Lo más curioso es que una vez concluidas las obras de reconstrucción
del Puente Blanco, caído por las inundaciones de aquel año, tuvo a bien hacer
partícipes de la alegría a los indígenas que por esta vía habían trabajado de
forma gratuita, repartiéndoles copas de aguardiente...”.
O sea, que según esta autora, el Puente Blanco fue elaborado
con mano de obra gratuita de indígenas previamente alcoholizados a quienes en castigo
por ebrios no se les pagó, pero como compensación por sus buenas artes se les
obsequió alcohol del más corriente al feliz término de la obra… más o menos.
A fin de cuentas, al puente se le asignó oficialmente el
nombre de Puente Utrilla, pero sigue siendo llamando por el pueblo Puente
Blanco y se menciona que fue conocido también con otros nombre como Puente
Chamula, Puente de San Ramón y de María de las Mercedes.
A pesar del crecimiento de la ciudad, el Puente Blanco
continúa siendo un tramo de tránsito frecuente para los habitantes de San
Cristóbal de las Casas, punto de entrada para todos los visitantes de la Zona
Altos y paso obligado para quienes nos visitan con fines turísticos. Sigue siendo y ha sido punto de entrada en
recientes eventos celebres y de recuerdo como la primera visita de un
presidente de la república a la ciudad, el ensayo general de la toma de San
Cristóbal realizado el 12 de Octubre de 1992, la entrada del EZLN el primero de
enero de 1994, las múltiples manifestaciones políticas o de cualquier índole y
hasta punto de recorrido en la primera visita de un sumo pontífice; es decir
hoy como siempre continúa vigente.
Su estructura a decir de los vecinos del Barrio de la Merced
se ha debilitado con el paso del tiempo, lo cual suena razonable al ser una estructura diseñada para ser transitada por carros de mulas y otros cuadrúpedos; y en manifestación reciente el 30 de
Marzo de 2016 dieron a conocer “el abandono en que se encuentra por la falta de
mantenimiento por parte de las autoridades, presentando ya fisuras y deterioro
de los remates de las columnas, ocasionadas por el peso y la velocidad de
vehículos que pasan por dicho puente” Solicitando a las autoridades municipales
y al INAH se prohíba totalmente la entrada de vehículos turísticos pesados,
camiones con materiales para la construcción y vehículos de 2.5 o más
toneladas. Así como la colocación de topes reductores de velocidad (esperemos
que no sobre el puente en sí), así como la
intervención del INAH para que lleve a cabo un dictamen sobre el estado
que guarda actualmente dicho puente y la realización de los trabajos
correspondientes de conservación necesarios.
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| Cartel de la Junta de mejoras del Parque de la Merced |
Así pues llegamos hoy al 150 aniversario de nuestro Puente
Blanco, obra sencilla, llena de historia y orgullo de San Cristóbal de las
Casas… y como dice el comité de regocijo del Barrio de la Merced:
“¡Que viva por siempre nuestro querido Puente Blanco!”
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Fuentes:
Aubry, Andrés. 1991.
“San Cristóbal de las Casas. Su historia urbana, demográfica y
monumental 1528-1990”. Editorial Fray Bartolomé de las Casas, A.C.
Flores Estada, José Francisco. Verano 1998. “Algunas
Leyendas Coletas y de Chiapas”.
Martínez, Manuel. 31 de marzo 2016. “La obra Puente Blanco necesita protección”.
Cuarto Poder.
Olivera Bustamante,María Mercedes et. al. 2005. “Chiapas: de
la independencia a la revolución”. Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores de Antropología Social.
Tello Díaz, Carlos. Mayo 2000. “La rebelión de las Cañadas” Editorial Cal y Arena.11° Edición.









